Voluptuosa y al dolor ajena
mi Luz está probándose un vestido,
al junco esbelto de su piel ceñido
como un fulgor, como una luna llena.
Parece palpitar la blanca arena
al irradiar belleza, contenido.
En plena oscuridad ha amanecido
entre el marfil, la nieve y la azucena.
Mi amada se contempla, se pondera
frente al veraz cristal indiferente
que se colma de pájaros riendo.
Mientras al borde de su primavera
yo la imagino, en éxtasis creciente,
de mi pasión aislada feneciendo.
RAFAEL SIMARRO -Ciudad Real-
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