lunes, 19 de enero de 2015

EL PARO


Sombra y tristeza,
ortigas, agobio y vinagre.
Los ojos caminan descalzos
por un abismo de insomnios.
Los flancos del estupor, espantados,
como salvajes retratos
de días sin piel de furia, reflejando
tiempos al duro invierno destinados.
Al desnudo entregada la agonía,
Mientras, el silencio, trae vientos de olvido;
sin que una llamarada de loca algarabía
prenda intensa este enjambre de interiores azogues
que envenenan las almas.
Duendes de la perfidia
administrando las pústulas del hambre
desde la hondura del sigilo
y bombardeando sueños.
¿Hasta cuándo?

Pedro Jesús Cortés Zafra -Málaga-

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