martes, 20 de enero de 2015
EL GENOCIDIO DE AMERICA
Infantiles e inocentes, por las veredas corrían
De inocencia sincera, era la gente de América
Ellos no los conocían y como dioses los veían
Gritaban por las comarcas. Venid a ver, venid
Acompáñame venid, venid y no tengas miedo
Mira que son los dioses y es la gente del cielo
Que nefasto fue ese día. Ese doce de octubre
Ya empezaban los atracos, el robo y la felonía
Solo eran presidiarios y así el poder los cubría
Llegaron con espada. Con la cruz y el cadalso
Eran escoria de guerra, vencidos y arruinados
Hallaron el dorado, no dieron un paso en falso
Ocho siglos y los moros, de guerra los arruino
Vino Cristóbal Colon, convenció la reina altiva
Pedía la salvación. Hasta las prendas empeño
La causa la vio perdida, jugo la desesperación
A Fernando de Aragón. No lo quedaba ni vida
Por eso la reina altiva, envió a Cristóbal Colon
Ellos no podían financiar. A toda la tripulación
Y llevaron asesinos y atracadores de cárceles
Sin importar el honor.. Solo querían salvación
Se tiraron a la mar, sin experiencia, ni comida
Y todo era mentira, que a Colon pedían matar
Todos eran asesinos y ellos no sabían pescar
Y llegaron a la américa y vieron indias bonitas
Indígenas con chagualas, esmeraldas y el oro
Allí perdieron control, por su maldita ambición
Y se hicieron los virreyes y unos comendador
Y empezaron a violar, y robar como un ladrón
Y al indio lo convirtieron... En un vil trabajador
El alma se le condene. A Fernando de Aragón
Igual que la reina altiva.. Ella Isabel la católica
También a Cristóbal Colon y la corte de ladrón
Convirtieron al indígena.. Al negro, y al mulato
En la escoria de la vida, y robaron nuestro oro
Y en su tierra no tenían. Ni lentejas en el plato
Antonio Hernández Gutiérrez -Colombia-
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