miércoles, 14 de enero de 2015

EL EXPLORADOR DE LOS MUNDOS


Rugían los volcanes,
las furias de los titanes
como lava roja y ardiente
cubrían las montañas de fuego,
era ésta una tierra fértil,
vi que el poder de los dioses
formaban grandes cataratas de agua,
que en grandes cascadas
caían por las laderas de las montañas,
y sólo al verlas, hacían
surgir la esencia de la vida en mí,
"el oasis del alma"
al contemplar tanta belleza
sentí que había llegado a mi patria,
cogí su tierra y la olí,
sentí vibrar mis pupilas
a ver su alma en mí.

Y agradecí a los dioses
su bendita caridad y paciencia,
pues fui la rebeldía
en no querer andar,
en ser siempre igual,
eterno guardián de mi propio portal,
me arrodillé ante mi propia luz,
lloré dichoso
vibrando en mi
la inmortalidad.
mis lágrimas cayeron
en abundancia por mi cara,
y como perlas blancas mi
Diosa las recogía,
pues era la madre del mundo
y yo, era su guía.
y un collar de ruiseñores
la envolverá siempre a ella,
pues nunca se hará coger
por nadie, que no sea como yo,
un soñador valiente, que la quiera,
la proteja y se la lleve
como siempre a su portal,
que alumbre ella su casa,
su hoguera y su honor,
su tierra y su patria.

Y miré el horizonte,
vi las puertas abiertas
a todos los navegantes
que en paz arriesgaban todo
por visitarnos,
y agradecí a los vientos
el aire fresco, que como árbol mágico
me hacía ser un viajante más,
un poeta viendo mi alma,
tranquilo en mi universo.

Vi a los amados maestros,
que como brujos eternos
subían por la montaña,
y sentí que era dios,
cuando todos venían a mi
a darme sus bellos mensajes,
¡éramos atlantes¡
grité al universo,
y magos blancos bajaban,
y acercándose dulcemente
me dieron las llaves de mi reino,
para llevar a mi diosa
por todos estos lugares,
y que no le diera miedo andarlos
pues yo la protegeré,
como su esposo hará con ella
por el sendero,
de la mano,
juntos, siempre,
amando.

FRAN TRO

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