El 14 de diciembre de 1981 el Inspector de Policía, John Crafty, descubrió al asesino de los bombones sin apenas moverse de su sillón. Quince personas habían padecido el macabro ritual de este asesino que abandonaba a sus víctimas cerca de la fábrica de Dark City, con un bombón de chocolate, de la marca “Plaisir noir”, en la boca. Una semana antes, el Inspector había ordenado retirar todos los bombones de esta marca de las tiendas y supermercados de la ciudad, excepto del autoservicio de Narrow Street, donde se desplegó una absoluta vigilancia policial. Todas las personas del local eran policías camuflados, incluyendo reponedores y cajeras. Fue precisamente en la caja número doce donde se produjo una primera detención sobre un cliente sospechoso que solo había comprado una caja de bombones. Pero, cuando casualmente se resolvió el caso, fue cuando un guardia de seguridad sorprendió a un hombre depositando un cadáver en las inmediaciones de la fábrica de Dark City.
ISIDORO IRROCA
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