jueves, 22 de enero de 2015

DE LUZ EL ALMA BELLA.


Y súbito, de pronto,
porque si, el contento,
sólo, porque él quiso, vino,
en horizonte nuevo.

A los días y las noches,
de ti lo sensible, así, tú eres,
te conocí, entre las letras,
tan de textos, tu nombre será.

Tan obsequio, en la vida,
al paso tan inadvertida,
efectivo y mejor entender,
miro y lo alcanzo a ver.

De gran día, libre enamorada,
enaltecida, plena, henchida,
ya en un sólo albor, da sentido,
en abrazo de gloria, existido.

Del gran jardín, rocía ventura,
aquí, te conocí, repentino,
la esencia viable, de la cordura,
tú que eres, alma de camino.

Un rebotar de la noche,
esa perene plétora presente,
el sí que, vasta verdad,
cálido sol pleno, divinidad.

A esa luz brille, ya a su punto,
¡quién eres tú, único! digo:
se ve en escritura y contexto,
ahora, siempre, contigo.

Te vi, me has visto, y ahora,
y ya en toda hora, has llegado,
en lo que tú has hecho, será
tu nombre, tan de tiempo.

Milagros Piedra Iglesias -Cuba-

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