miércoles, 21 de enero de 2015

CONOCÍ A UNA MUCHCHA


Conocí a una muchacha
que tenía buen sentido,
y sabía
tener la oreja gacha,
el ojo siempre dormido
y al día.
No llevaba pantalones,
ni los pantys ajustados,
pretendía
desabrochar los botones
en su pecho abotonados,
enseguida.
Me dió a conocer su sexo,
en el portal de su casa,
en mi vida
conocí yo en un anexo,
a una chica tan escasa
y valdía.
Dijele: yo no te quiero,
deseo mujer de verdad
y tenida
por saber medir rasero,
no por ser de “aquí probad”
y vacía.

Julio G. del Río

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