jueves, 8 de mayo de 2014
ECOS DE SOLEDAD
La grácil brisa
sacude mansamente mi ventana,
mas fuego me invoca…
se confunde entre los sonidos
que poco a poco
van provocando la agonía
del atardecer. Es allí
en ese pequeño
y misterioso lugar,
en ese lapso existente
entre el día y la noche
donde afloran de mi corazón
los tormentosos ecos
de la soledad.
JOSÉ DE ZAN
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