Anoche se apagaron las luces
de mi habitación y comencé a
sucumbir despacio en la noche
temprana.
Era Lunes todavia. Algunas voces
murmuraban afuera inquietando la paz
de la noche. Y yo, estático, con
algunas cicatrices del dia todavía,
concatenaba expresiones del dia
queriendola juntar en alguna
oracion o algun parrafo inconcluso.
Luchaba a travez de mi memoria
en medio del silencio
y en medio de la soledad de
cuatros paredes que parecian
querer juntarse y comprimirme.
Pensaba en ti y en tu verbo, en
tu figura transformada en mujer,
en tu silencio oculto entre
los dientes.
La noche era densa; sentada
bajo la sutileza de la luna
parecia sombra gigantesca en
medio de un horizonte
despedido por el sol.
Eran las doces, la hora divisor,
y la espesura de la noche caia
sobre los tejados trémulos
arropando con sabanas
gigantescas y densas las casas
dormidas, talvez en medio de la
fatiga y el subconciente.
Algunas voces soñolientas
todavía se oian murmurar,
se resistian a descansar,
a desaparecer en el espacio.
La lluvia comenzó a golpear
con sus lagrimas las cicatrices
de los tejados polvorientos,
el otoño crecia despacio,
frequente y elocuente.
Las hojas heridas caian
dispersas y copiosas,
formando pequeñas montañas
amarillentas.
Ya los pajaros se despedían
de sus guaridas de
primavera y se iban a esconder,
a amanecer en otros confines,
a construir otras cicatrices.
Yo me despedi de la noche cansado
y soñoliento, a dormir....sobre
mis propias cicatrices.
JAY JAY
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