martes, 6 de mayo de 2014

A MI MADRE


Madre en la lejanía
pienso en tu abnegación
y el cariño al día
que entregó tu corazón.

Madre que con paciencia
entre redondos telares
compartiste tu existencia
olvidando tus pesares.

Madre, frías madrugadas
trisaron tu hermosa piel
noches tristes desoladas
volvieron tu corazón miel.

Madre, en mis pensamientos
tienes el puesto principal
en mis alocados sueños
mi protectora ideal.

Tu fe fue la esperanza
de un galardón celestial
tu mérito se alcanza
por tu entrega material.

Yaces en el amplio cielo
a dios quizá contemplando
ese será tu consuelo
para siempre descansando.

Alberto Recalde Romo -Ecuador-

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