viernes, 20 de septiembre de 2013

SUEÑO VERDE LIQUEN PROFUNDO

Soñé que el dueño de casa festejaba su cumpleaños, por lo cual necesitaba la piscina limpia y llena de agua. Entonces el jardinero nuevo se ofreció para dar muerte a Paquita, la vieja pitón que vivía en la piscina vacía. Mientras el hombre metía los cartuchos rojos dentro de los caños de acero y luego los elevaba hasta hacer clac, el reptil, intuitivo, con cara de sapo bueno, avanzaba adoptando el color del suelo que cubría. De modo que era invisible. Cuando estaba enojada, Paquita se ponía de un tono verde liquen profundo y empezaba a imitar con el cuerpo el cuerpo de una lechuga, de un pepino, de una bicicleta. También estaba aprendiendo el arte del bonsái. El jardinero se sentó al volante de la Ford, pero no para manejarla, sino para sacar un cigarrillo de la guantera y fumárselo antes de la cacería. Ambas puertas se cerraron de golpe y los vidrios se elevaron hasta quedar herméticos. El jardinero sintió que lo invitaban bruscamente a un almuerzo, donde él no era ni el mozo, ni el chef ni el comensal, sino el exclusivo plato. Nadie hubiera advertido que el color de la camioneta era ahora verde liquen profundo.

Lorenzo Verdasco -San Miguel de Tucumán-
Publicado en la revista Hoja de palabras

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