Nunca había visto una campana de papel; la que vivía en la copa del roble reía con los golpes del viento, lloraba con el roce de la lluvia, emitía sonidos de so-bresalto cuando una mano le acariciaba; decidió volar, se instaló en la lámpara del salón y murió de fuego con el primer roce de la luz.
Escrito en el Café Comercial / Glorieta de Bilbao, Madrid, 19 de Diciembre, 2012.
Del libro La campana y otros textos de Maite Aranda Jaquotot
Publicado en los Cuadernos de las Gaviotas
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