Suena el viento adormeciendo
mis sentidos que ni ven,
ni oyen, ni sienten la suavidad
de la tela que cubre mi piel.
Suena el mar abriendo
todos mis poros por donde
penetran en mi cuerpo
gramos de sal y arena.
Suena una canción describiendo
ocultos pensamientos que creí
olvidados pero que siguen vivos
en algún escondido rincón.
Suena tu voz enamorando
mis oídos que han perdido
su norte y andan distraídos
ajenos a cualquier otro sonido.
JOSÉ LUIS RUBIO
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