¡Qué languidez!
Apenas puedo moverme
No lo hago ¿para qué?
Dormito
Y formo un ente compacto
Sobre la tumbona caliente
Oigo o creo oír
Levemente, vagamente
El murmullo del agua
Que en la piscina
Se renueva con pereza
Bajo el calor que me aplasta
Que me atonta, me adormece.
Arriba
El cielo de azul intenso
Que al mirarlo
Con las pestañas entornadas
Parece que reverbera
Cual murmullo silencioso.
Entre ambos, agua y cielo
Los pinos
Con sus inmóviles hojas
Estáticas, silenciosas
No hay viento, ni brisa,
No hay aire
Que renueve mis pulmones.
Sobre la corteza de los pinos.
Se oye el suave murmullo
Del andar vertiginoso
De diminutas hormigas
¡Qué pereza, no me muevo
No me apetece
Ni abrir los ojos puedo
Ni levantar la cabeza!
En algún alero lejano
¿o tal vez cercano?
Un nido de golondrinas
De donde apenas percibo
Murmullos quizá gorjeos
De tiernos polluelos
Que esperan con apetito
Que con paternal afán
El pequeño y sabroso gusanito
Los progenitores traerán.
Apetito, ¡ah! si, me va entrando
Pero con esta pereza…
Prefiero seguir dormitando
Estoy llena de sopor
¡es verano y hace calor!
Concha Gorostiza -Conil-
Poema dedicado a los abogados asesinados en Atocha
Hace 13 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario