miércoles, 18 de septiembre de 2013

EUFEMISMO

de cuando en cuando tengo que arrodillarme ante su presencia,
tengo que maldecirme y arrepentirme entre los recuerdos del exceso,
entre el dolor de cabeza, de barriga y la náusea,
tengo que quitarme importancia y al oído preguntarle si él prefiere
los desechos del trasero o los de la boca, la orina femenina o la masculina,
debo equiparar su palangana, su cabeza de porcelana con la mía
y exhalar, meterme el índice o el mayor y jalar mi palanca y la suya,
tengo que rogarle a la virgencita que no estemos fuera de servicio

C.A.CAMPOS
Publicado en la revista Ágora 2

No hay comentarios:

Publicar un comentario