Quédate, Señor, tu serenidad
si es para aceptar lo que cambiar no puedo.
Animal me hiciste,
la respuesta es refleja:
si me hieres, me revuelvo.
Daño colateral o error de cálculo.
Elección equivocada.
Quizá sólo un despiste.
Te fabricó a su imagen un ser imperfecto.
Negligente.
Te cansaste demasiado pronto de hilar
y cortaste.
En el tejido, un agujero.
Extirpaste sin zurcirme siquiera.
Tarde para disculpas:
el trasplante es imposible,
no existen indemnizaciones.
Me has dejado sólo una opción.
Quiero la hoja de reclamaciones
Se ti scrivo solo adesso, un motivo ci sarà.
Crece bajo mi ventana el sauce
blanco −terca cabellera cana−,
cabizbajo.
Ninguna mano complaciente
aligera ya sus ramas.
Pasó el capricho infantil
−mi edad, si preguntan,
sólo tres dedos−
Nos echan de menos en el jardín,
abuelo.
Tú tienes el tuyo de piedra:
duermes hace años
en el suelo.
Yo, a días,
no sé reemprender el vuelo
SALOMÉ GUADALUPE INGELMO
Publicado en el blog hervasencuatrosaltos
lunes, 22 de julio de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario