“…Y entonces, Moisés tomó una pareja de cada especie de pájaros, de ganado y de reptiles, para que pudieran sobrevivir. Además, recogió víveres de toda clase y los almacenó para que le sirviesen de alimento a él y a los animales. Cuando todo estuvo listo, Moisés entró en el arca junto a su familia, y se dispuso a cruzar el Mar Rojo…”
—Perdón, mi Señor —dijo el ángel—; me parece que se le están confundiendo los personajes y las historias…
—¿Quién escribe el Libro? — replicó Dios—: ¿vos, o yo?.
Daniel Frini
Publicado en la revista Ficciones Argentinas
domingo, 21 de julio de 2013
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