(Poema homenaje a las víctimas de abusos sexuales)
A ti, verdugo,
juez cobarde, bestia y parte
de un relato sordo y mudo,
a ti, verdugo,
te escribo para evocarte
tantas voces que ocultaste
en el secreto de tu yugo,
a ti, verdugo,
te condeno a no olvidarme
tus feroces malas artes
a inocentes de alma y humo.
A ti, verdugo,
escribo al suelo donde vives
al dictado de esas bocas
que gritaban silenciosas
y maduras te maldicen.
Al dictado de las otras,
de las otras leves bocas,
las que ya no sobreviven,
las que no temen decirte
que tu cárcel no es derrota,
es camino hacia tu fosa.
A ti, verdugo,
a ti que al dolor le concediste
su derecho a fuerza y rabia,
sal del mundo que aún resiste
al compás de tu desgracia.
A ti, víctima inocente,
con tu gesto solamente,
alta frente y vista larga,
muestra al mundo la calaña
del perverso displicente,
asesino de tu entraña.
Muestra a quien consiente
su calvario por callada,
por vergüenzas inundada,
que vivir no es lo de siempre,
que vivir no es de silentes,
que vivir todo lo cambia
si la vida es solamente
espontánea y sin mordaza.
A ti, víctima sin mancha,
muéstrales tus alas
y que no rindan sus brazos
tus futuras compañeras,
que detrás están los pasos
que les llevan a la hoguera
y a su frente nacen trazos
que dibujan alas nuevas.
A ti, víctima sin mancha,
clava el puño en la arrogancia
de ese buitre de alas rancias.
Hazlo por el alma triste
de las que habitan hoy su estancia.
Gracias a ti, gracias.
Gustavo González -Valladolid-
DE FACEBOOK - 6747 - ASALVAJADO
Hace 25 minutos

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