Quiero ver mis textos multifacéticos,
traducidos al sueco,
al ruso,
al finlandés,
al alemán,
al caraqueño,
para poder observar,
desde la piel de mis respuestas,
como los topos de pelo sucio
abrochan sus rapadas batas
y piden mamíferamente
el perdón por los que duermen poco.
En otro idioma que no es,
por ahora,
el mío,
eso sí.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
jueves, 20 de junio de 2013
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