viernes, 21 de junio de 2013

5

Oimè il bel viso, iomè il soave sguardo…
¡Ay, bello rostro; ay, ojos de ternura…
Petrarca.

Como llegaron se fueron
los obreros;
dejaron sus guantes
en mis bolsas de basura.

Tras su marcha,
he repoblado los vacíos agujeros
donde una vez
colgaron fotografías
que narraban
un tiempo feliz ahora perdido.

He intentado
dar una mano de pintura
a las paredes
en el absurdo intento
de limpiar de ellas
la esencia
de aquellos años, felizmente vividos.

He intentado comprender las razones
y no acabo de aceptar la derrota.

Del libro Los obreros (el expolio permanente) de SALVADOR MORENO VALENCIA

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