Quise ser poeta,
pero preferí la vida,
quise ser poeta,
pero caí en el viento,
sin interrupciones
ni declives.
Amarré la tinta en mis dedos
y volé por lo inútil,
allí corté mis alas
para saborear la arena.
Quise ser poeta,
mirando arriba,
buscando halagos,
letra impresa,
palabras y malabares.
Imaginé mil mundos,
sin mil derrotas,
sin atisbar siquiera
la mano en mi nuca.
¿Mereció la pena?
Quise ser poeta,
quise ser poeta...
y llegaste tú.
Eugenio Manuel Fernández Aguilar
Publicado en el blog lasdosylluvia
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