viernes, 25 de enero de 2013

EL VERSO SANGRABA

Dieron las tres y seguía despierto
leyendo un viejo libro de versos
donde fluía la vida a borbotones
y se criticaba con acritud
los insensatos hechos de los poderosos
que dándose golpes de pechos
aplastan toda oposición.

El verso sangraba y hasta lloraba
y a mí no me dejaba conciliar el sueño.
Así estuve sangrando despierto
 hasta que el sol apareció en el horizonte.

Después, ya a la luz del sol,
caminé con el libro abierto
tropezando con peatones
y hasta con alguna señal de tráfico,
agrandando en mi pensamiento la herida
aquellos duros versos que leía
totalmente fundido con las páginas
de aquel libro condenatorio.

JOSÉ LUIS RUBIO

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