miércoles, 11 de abril de 2012

TALLER PALABRA LIBRE

Camino sola, sobre mi frente llevo la llave del silencio.
Se caen del cielo las verdades como cruces quebradas,
van resbalando las lágrimas sobre mi cara triste.

Evado un suspiro, al no encontrar la justificación
de un pie cansado que ya está muerto de tanto gritar.
Se secan los días, como se seca el mar
ya el color de mi vida es un desierto en soledad.

No veo más que la cara inhumana
de una luna negra, que apoya sus pesares
en la sangre de mi espalda.
Avanzo descalza, ya sin destino
y mis pies van tomando forma de heridas.

En las viviendas del olvido, el desprecio fantasmal
arrasó con sus manos de tormenta
todos los techos, puertas y salidas,
quedando a la intemperie
todos mis dolores esparcidos por la llanura
de este abismal presente.

Sólo me acompaña un frío, de la mano de un pañuelo
que alimenta mi desvelo,
para esperar callada, detrás de la puerta
la muerte de alguien que a lo lejos quedó,
y convertirme sólo en lo que hoy soy.

Un puñado de cenizas, ante un Dios resucitado...

MARÍA SOLEDAD ACTIS-Argentina-

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