Se marchitó ya la rosa,
dejando el rosal huérfano
y el seno que la contuvo.
Ya se marchitó aquel árbol,
que sostenía pura tierra
y nos ofrecía cobijo
Se marchitó la esperanza,
marchó caminando errante
en busca de otra identidad.
Con prudencia quiso saber,
dónde se encontraba su hogar
y cual era su linaje.
Encontró una encrucijada,
donde la duda se subió
a lomos de incertidumbre.
Levantó al viento la mano,
para averiguar la causa
que desencadena efectos.
La vida sigue girando
sin rosal, sin esperanza,
hasta que planten el árbol.
Mary Paz Hernández Sánchez. España
Publicado en la revista Oriflama nº 19
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Hace 4 horas
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