SONETO DE LA BUENA MUERTE
I
El clero, siempre el clero entrometido
detrás de sus argucias recelosas
cambia el matiz, esencia de las cosas
dictamen, epitafio sin sentido.
Si todo es del gusano pervertido
la Vida es estandarte de las rosas
donde anidan serpientes venenosas
en lágrimas de sangre sin olvido.
Fanática es la vida, laberinto
donde la buena Muerte es por instinto
un destierro obligado sin recinto.
Paraíso secreto es el poeta
no requiere tener una probeta
palabras solamente, y ser distinto.
Rosamarina García Munive. Perú
Publicado en la revista Oriflama nº 19
domingo, 11 de diciembre de 2011
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