sábado, 24 de enero de 2015

NO LE TRATES MAL


Tu fuerza masculina
no se puede comparar
a la delicadeza de las manos,
que son suaves como los pétalos de una flor
y sus caricias son las mas tiernas;
sólo el amor las posee para acariciar.

Fiera eres ante su debilidad.
Insultas, hieres,
aplastas el autoestima
a quien únicamente afecto te demuestra.
A esa persona que por las mañanas
no se olvida de tu café
y por las tardes con la mejor cena,
te espera.

La madre de tus hijos es:
ante tu sociedad aparentas
no tratarla mal,
mas nadie sabe de aquel infierno conyugal.
En tu ausencia llora sus penas.
No tiene amigos en quien confiar,
le avergüenza el “qué dirán”
y eso le obliga a callar.

Cree haber perdido el valor
y las ganas de volar,
pero es el cobarde
quien ha carcomido su cerebro,
incrustándole miedo.

Tiene pavor de remar con sus hijos a acuestas,
teme sentirse inútil;
asume que no podrá trabajar.
Le aterroriza enfrentar al mundo, sola.
Se olvida que es mujer poseedora
de fuerzas suficientes para luchar.

Tan cruda realidad donde el machismo
se impone ante la débil fémina, recurrente al llanto
que es la única arma que tiene
para apenas defenderse.
Sus garras afiladas están,
pero el pánico la detiene
y no las puede usar.

Le han usurpado el valor a su tenacidad
y a su capacidad de progresar.
Encerrada en la jaula de la violencia se encuentra.
Pobre que en silencio sufre la crueldad
de quién le juro amor ante el altar.

Hombre, si tú eres un verdugo
trata tus pensamientos de cambiar.
Aún estas a tiempo de dar paz a tu interior
y a la mujer que a gritos te pide compasión, con amor.

No lo hagas cuando la batería del reloj se termine.
No postergues más el tiempo para tu error remediar,
o cuando a la que hoy maltratas habrá sus ojos,
jamás te mirarán igual;
no habrá poder humano
que de su odio te pueda librar.

Con la fuerza extrema de mi interior
en mi poesía elevo
y pido una oración,
para toda aquella dama
que le han cortado las alas de su libertad;
ojalá el día menos pensado decida recuperarlas,
dándose cuenta que ella puede revivirlas por si sola.

Suplico que el poder del habla
sea capaz de desbloquear,
para que las palabras, como manantial
de sus labios broten
y pueda defenderse
de quien le ofende.
Añoro que los vientos de esperanza susurren su ser;
a su vida como a las de sus retoños
llegue un oxigeno más cálido
para que todos puedan respirar un futuro lleno de felicidad
y puedan vivir en santa paz.

Ingrid Carolina Amaya -Estados Unidos-

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