Hermosos jóvenes, vosotros perdéis
la más bella rosa de vuestros sombreros
François Villon
Llueve en la gran metrópoli
a torrentes sus calles desgranan
racimos granadas sin senda:
los jóvenes de la ciudad.
Con camperas desgarbadas
cubren camisetas flojas por el uso
la zapatilla yerta trepidante.
Los jóvenes de la ciudad
llevan puños crispados
notas carentes de sonido
escritas en raído pentagrama.
Caminan cabizbajos
sin avanzar algo rumorean.
Llueve la pausa su hilacha
en madrigueras ellos beben cerveza
vahído de licores
botellas que terminan
violento
contra cordones de vereda.
Ellos sorben amargo el desamparo
la culpa que no tienen
un vacío sin anclaje.
Los jóvenes de la ciudad
caminan en domingo cuando llueve
explota el vidrio
y es ruido raudo bronco.
Quedan señales esparcidas
fragmentos
una esperada comprensión
el humo del aguantadero
su olor acre.
Disímiles esquirlas
sin cuello ni gollete los jóvenes
su vida fragmentan.
Llueve
es domingo en la ciudad
llueven jóvenes
y François Villon les acerca
el giro de una rosa en su balada.
Michou Pourtalé, de su libro “Signos Tardíos”
Seleccionado por Rolando Revagliatti
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