Demasiado frío se vuelve cada acto ardiente en la palabra.
Macbeth
No sabes. Y ella te inflama como si tú no vieras
el mundo desde entonces. La palabra que recorre
tu seno y abandona tu piel. La fugitiva,
que arrasa tu locura y te traiciona siempre.
¿Para qué sueñas? Por doquier ves los hechos
contundentes. El agobio sin pena, la destrucción
cansada, la rebeldía insomne, el cuerpo que se rompe.
Ves el presentido ayer. La distancia de entonces.
El alma que se acaba. Sin palabras, sin gestos.
Delirio ensimismado. Desvencijada acción.
Hechos, hechos, hechos. Ya ves. Ya Macbeth.
JOSÉ LUIS REINA PALAZÓN
Publicado en la revista Arquitrave 55
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