Necesitamos una generación de amadores y soñadores
Todo las decisiones que los hombres toman para mejorar sus vidas apenas lleva el pensamiento para el bienestar de la naturaleza, casi siempre es para la destrucción de otras muchas cosas que repercutirán en las formas de vida.
La historia nos demuestra que es el hombre el que crea su propia destrucción, el que en pos de una forma mejor de vivir, crea al mismo tiempo el deterioro de ella y el medio en el que está.
No podemos parar la tecnología, pero si tendríamos que ver más a fondo su repercusión posterior tanto para las personas como para el mismo mundo en el que habitamos.
Nuestros poderes tecnológicos e amplia conciencia nos convierten a los humanos en los únicos responsables del destino del mundo, en manejador de la forma de vida humana, animal y terrenal, puesto que somos los únicos con posibilidades de arreglarlo o de destruirlo.
Nuestro éxito dependerá de cuántos somos los que unimos pensamientos y deseos empeñándonos en esta tarea, y de qué talentos, conocimientos y esfuerzos somos capaces de unir para movilizar a una sociedad acomodada en una parte y con miseria en otra parte del mundo.
Tenemos un mundo de desigualdades y a la que los gobiernos más desarrollados no sienten la necesidad de tomar soluciones de una vez para siempre.
La vida no deja de crear también generaciones de hombres y mujeres amadores y soñadores; hombres y mujeres que sueñan con la construcción de un nuevo mundo mejorando las formas de vida , cambiando sistemas sociales caducos y poniendo su esfuerzo en la solidaridad, el amor y la comprensión que haga un mundo más igualitario y con menos sufrimiento ,sin dejar atrás la tierra en la que vivimos , que es generosa aunque a veces grita ante tanta dejadez humana que maltrata en pos del bienestar la tierra que pisamos.
La Tierra y el hombre es un binomio que está condenado a vivir juntos en el cuidado mutuo, en una relación apasionante si la amamos y amamos a nuestros iguales, no creando sociedades de diferentes niveles, en el que la pobreza llega a extremos vergonzoso para el hombre y que pasa mirando para otro lado con un movimiento de cabeza y unas migajas de ayudas.
Necesitamos más que nunca una revolución global, un cambio de mentes en el que seamos capaces de dar soluciones mirando el bien de todos, repartiendo riquezas y cuidando la madre tierra que nos sostiene con sus recursos.
Necesitamos una generación de soñadores que transmitan y contagien esos sueños de que pueden ser posibles si hacemos que las sociedades tomen conciencia para cambiar a los gobiernos para que tengan pensamientos y estrategias para alcanzar un mundo mejor de igual y bienestar para todos.
La enseñanza en los colegios necesita de una literatura más profunda y la esencia de la poesia no tendria que faltar como parte importante que sensibiliza las mentes.
Hasta entonces seguiré con mis letras proclamando la desigualdad, y las atrocidades a una tierra que sangra y gime con dolores en la que sólo el hombre es el culpable de agotarla.
Yoossett Huelva
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