Cansado de intentar romper cristales
con el soplo de mis ondas cerebrales,
de que mi mirada se pasto de las fieras.
Candado de que la luna golpee mis entrañas
una vez más,
de ser solo flores para las hienas.
Cansado de destrozar mis nudillos
pidiendo cordura a mi condena,
condena a mi cordura.
Cansado de que mis lágrimas
sean lava hirviendo,
Cansado de que en la derrota,
sea siempre otoño y ramas secas.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
No hay comentarios:
Publicar un comentario