Anoche tuve un sueño, soñé que tenía un hijo, cosas de los sueños que no se sabe cómo
ocurren. El caso es que se presentó delante de mi y me dijo:”Soy tu hijo”. Al fijarme bien veía ante
mi a un hombre que no había visto nunca ni se parecía a nadie que pudiera conocer. Yo no lo
reconocía como hijo, para mi era un extraño. Era hermoso y sin embargo me asaltaba una duda
¿cómo sería su interior?, aunque su rostro fuera tan bello, no me transmitía bondad, ¿cómo era
realmente?.
En el sueño reconocía que habíamos pasado varios años juntos y sin embargo no sabía cómo
era. Estaba segura de que era estudioso, trabajador y un poco egoísta, lo que yo atribuía a su
juventud, pero seguía sin saber cómo era su interior.
¿Sería capaz de sacrificarse por otro ser humano en una situación difícil y que tuviera que apiadarse
y compartir su comida, aunque la que tuviera fuese escasa? Y cuando tuviera hijos ¿los querría de
verdad?¿Sería capaz de ver las faltas de su adolescente hijo sin esconder la cabeza?¿Sería un buen
padre demostrando su amor y su responsabilidad?.
Este hijo traería lágrimas o cantos de ángeles.
Fue un sueño extraño, me hizo pensar que con los que convivimos bajo un mismo techo,
¿llegamos a saber cómo son ? Y a los que decimos amigos, ¿prestamos la suficiente atención para
saber hasta lo que no se atreven a decirnos?
Pienso que quizás sin querer nos juzgan y juzgamos. ¡Es una lástima!
Sonia Jordá
Publicado en la revista Siembra 89
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