A Juan Manuel Carbonell Aliaga, POR EL ESMERO QUE LE TIENE A ESTE MODELO ÚNICO.
y no tuve por menos que pararme,
luego donde aparcó, logré acercarme
y allí lo examiné bien a conciencia.
Me dejó embebecido su presencia,
mi corazón nubló sin cuenta darme;
y ahora me costará de él olvidarme
por su estampa cargada de excelencia.
La presencia del rojo y del dorado
que muestra en ese estar, bien encarado,
da sensación de su aire y señorío.
En sus ruedas radiadas, con aguante,
en la parte de atrás y de delante,
dejan ver su galante poderío.
¡EL 9, QUE EN EL MORRO VA MOSTRANDO,
UN RECUERDO A LA VISTA VA DEJANDO…!
Manuel Mejía Sánchez-Cambronero -Ciudad Real-
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