Como cuando era niño y poseía
lo que poseen los niños, vuelvo ahora
a poseer la vida hora con hora
entre vivos destellos de poesía.
Mi tiempo, al fin, es tiempo de armonía
y todo cuanto existe me enamora.
Canto feliz al aire de la aurora
y anochezco cargado de alegría.
Las palabras reviven de repente:
harina, vida, amor… Mi pensamiento
comulga con el agua transparente,
y esencial levadura en crecimiento
es pan al filo místico del diente
y sublimado y puro sentimiento.
Del libro SONETOS PERDIDOS Y ENCONTRADOS de JUAN CERVERA -México-
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