( Perinclito a Cerati )
En la era de antaño, 1982,
soda estéreo.
Cabellos como amapolas enmarañada,
maquillajes de rebeldía,
ecos sonidos con plus utopía,
reptil magia de contundencia,
rock progresivo.
Líder de anteojos tropo,
negro cristal de celosía,
cuervo diurno de atuendo pistilo.
Todo un mago hipertenso
de músicas ligera, solaz,
maduro frutó de grandes masas.
A caña y quena el temblor
se propago con tal inminencia,
grados de aplauso vibraron
en la escala Richter.
Tonos que el buceaba,
como un pez en el aire
en su soledad arrítmica.
Buenos Aires siempre estuvo
en su voz membrana,
también el elogio
a Charly García.
Como un metal mecate
en la memoria del mundo
"quedo" su gran poesía.
Persianas afiladas con tez elocución,
guitarras efímeras desdoblando
se en petrel sonido,
aceros tildados
en cuerdas mordidas de uñas
( el hoy ) aún se sostiene
en verticales quimeras,
( el público ) coreando le hasta
el infinito.
El ahora, olvidando se hace llanto
y camisa, su perenne y fructífero
rock Argentino. Vivo e inmortal,
espeso, táctil, diamante eterno
que da su hermosura,
se ensuma, se nutre inerte
en su piedra caliza.
Belén Aguilar Salas -Costa Rica-
No hay comentarios:
Publicar un comentario