Los que no tienen fe
dónde se encuentran al quedarse desnudos
sin ese amor tuyo que nos abriga en la estepa.
Qué sienten al asomarse a su cuerpo
y ver que ya no retoña el tronco dormido.
Qué esperan con un pie en la entrada
y otro pie en la salida
sin perseguir con ahínco
el afirmarse en tu seno.
Oh Dios que nos guías,
Dios que nos oyes,
Dios que nos amas también en las ruinas.
Extiende tus pájaros a través de estos versos
y descúbrete en ellos sin ninguna vergüenza,
para que veamos que todo es posible
cuando los hombres te buscan.
Del libro MAR VERDADERO de
Soledad Cavero Rivas -Madrid-
Publicado en Oriflama 23
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