Mi nuevo vecino está soñando. Lo sé porque yo sueño con él. O, mejor dicho, yo lo sueño.
El consorcio no sabe nada.
Sospecho que de enterarse buscarían la manera de subir las expensas. El edificio se valoriza por ser la clara inventiva de hombres que nunca despiertan. Cualidad que los turistas valoran mucho, según parece.
ALEJANDRO BENTIVOGLIO
Publicado en el blog memoriadeldakota
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