Para estar solo
me adentro entre la gente,
y saludo
como quien besa
la reja de un penal,
y siento,
pero no lamento,
que no pertenezco a esta camada.
Y, a veces,
hasta lamento que no siento.
Y sonrío,
porque algo hay que hacer,
y me voy desvaneciendo
como un aleteo en la noche
y le guiño un ojo
a mi sombra
MIENTRAS ME DEJO LLEVAR.
FRANCISCO TOMÁS BARRIENTO -Campofrío-
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