jueves, 11 de septiembre de 2014
ESCUCHE
Escuche el sonido podrido de la muerte,
escuche impetuosos latidos,
escuche palpitantes sollozos
de mujeres, hombres y niños
buscando donde esconderse
y quedaron retumbando mis oídos.
Escuche correr las lágrimas
por ojos de frágiles inocentes
que perseguían misericordia.
Escuche el eco infernal de unas voces.
Me perdí en medio del mundo
llorando mi impotencia,
mande callar al silencio
y clame a mi Dios por toda la existencia.
Hoy,
los cadáveres de ilusiones
es tierra para ser arada,
jardín silvestre de ensueños
y pasto que comen los ganados.
Rocas que el mar no rompe
con armas de olas y caracolas.
Arena donde las gaviotas aletean
y dunas para anidar en ellas.
Hoy,
soy lágrima en las ruinas de un cementerio,
donde el amor perdura entre los muertos.
María Sánchez -San Fernando-
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