El amor en otoño es imposible…porque los suspiros se vuelven ráfagas de viento, que espantan en desordenados ventarrones al amor, haciendo girar el pelo y los corazones de aquellos que pretenden enamorarse, las nubes pintadas de arco iris, ignoran que son vapor de agua de colores y se ponen a dibujar tuercas para sus torniquetes, que convergen con los pensamientos de quieren busca capturar un ser que tenga las justa dimensión de sus caricias y olvidando las divergencias surgidas en los recuerdos de aquella primaveras, donde las rosas eran completas y ellos paseaban enamorados de alguien que ahora ni se acuerdan, cuando las rosas completas no estaban deshechas con sus pétalos esparcidos por el viento, torturas de impotencia que impiden en otoño encontrar una rosa completa, para con ella poder disolver la timidez de atardecidos amantes que buscan desesperados, con las rosas, doblegar la incredulidad de sus presas temblorosas, por la desconfianza natural a enamorarse, ya que nadie se pueden enamorar sin protocolos, porque las trampas resultan inútiles ante las palabras que el viento silbante les arrebata de los labios y ni cuando tímidamente tosen, con la boca que desborda palabras sin sentido, entonces, trampas dejadas en los ojos capturan el polvo otoñal y enceguecidos inician a llorar el polvo en los ojos capturado, ¿que tiene otoño para el amor que no sea ráfagas de hojas, de suspiros y de pétalos de rosas incompletas? Solo los sueños.
ADÁN NAVARRO BERNAL
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