Despertar a la vida
después del letargo invernal
de tristezas, penurias
esperas y ansias.
Despertar a un nuevo florecer
de lo que estaba estancado
en mi mente, en mi espíritu
y en mi cuerpo, estático y frío
de un invierno largo y depresivo
tardes grises y ateridas
y de noches negras e insomnes
esperando el alba aciaga y desolada.
Despertar del sopor gélido
a las nieves eternas
de este cruel destino
que nunca nos une.
Despertar al llegar la primavera
rezando plegarias a las flores
para que las mariposas guíen el polen
en sus alas, superando la distancia
y llevarán paz y luces
hacia tu tierra aguerrida
que entrará en el otoño
donde las hojas ya estarán
agonizando en el piso.
Diana Chedel -Argentina-
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