martes, 9 de septiembre de 2014

CAMPOS DEL OLVIDO


Guardare silencio,
Callare por un tiempo,
No perturbare, ni con mi aliento,
No causare, ni una pequeña onda
En las oscuras aguas del pensamiento.
No veras mis letras,
No escucharas mis palabras,
Ni conocerás mis sentimientos.
Me esconderé como ya antes
Me había escondido…
Me perderé en el
Desierto blanco y la noche oscura,
Donde el horizonte es infinito,
La arena blanca que calcina
Con su frío,
Donde no hay luna, ni sol, ni estrellas,
Pero arde el aire como en caldera
Los recuerdos…
Aquellos tristes momentos…
Le llamo campos del olvido,
Un lugar donde no hay nada,
Donde se regresan los faltos de voluntad,
Y vuelven sin orgullo, ni libertad.
Pero este camino ya lo he vivido antes,
Ya he sobrevivido,
Sé que cuando termine esta vereda,
Volverán las montañas y los ríos,
Pero tú no estarás ahí.

¡Oh ángel del olvido!
¡Qué has hecho conmigo!
Me pusiste en este reino
Donde la ruina gobierna,
Agachadas las caras de miles de almas
Que torturas con tu sombra perversa.
Tu belleza, tu palidez, tus caderas;
Son una perdición
Para aquellos que aman el exterior.
Me pierdo entre los seres
Que vagan como zombis.
Tu reino, este infierno ¡oh ángel!
Porque los demonios son ángeles
Y tus alas negras como sombras
Que castigan y azotan.
Aquí estamos tus esclavos
En tierras prohibidas por hombres.
Campos de desamor,
Te busco y no te encuentro
Pero te veo, en cada verso te veo,
Y las sombras azotan mi espalda.
Ángel hermoso y perverso
El oscuro horizonte
Señala un camino.
Si es eterno tu amor
Entonces será eterno tu recorrido,
Estas solo…
Recuérdalo…
Han pasado lunas, estrellas y firmamentos.
¡Oh mentiroso tiempo!
En lo mucho y en lo poco
Te llevo en mis pensamientos.

Cruzando estos senderos,
Veo cuerpos desnudos
De almas que vagan
Por estas llanuras eternas.
Almas sin paz
Que solo andan,
Guiados por una extraña luz
En el horizonte.
Un engaño,
Una mentira del diablo,
Que los conduce
Para que sigan eternamente
Caminando.
Sus pies calcinados solo andan,
Buscando salida,
Que nunca hallan.
Aquella luz que siguen,
Jamás la encuentran,
Solo les brinda una falsa esperanza.
Un consuelo…
Triste, para los que no ven otra opción
Lo mismo representaste tú en mi corazón.
Esa luz falsa no debe seguirse,
Más bien seguiré buscando
Las montañas y los ríos.
La culminación de olvido,
Donde renacen las flores
Y los amores,
Cambian los versos
Y sus primores.
Una lejana, pero verdadera esperanza,
Por la que debo comenzar,
Si quiero algún día llegar.

Nunca mires hacia el horizonte,
Los ojos se pierden entre espejismos
De dolor, miedo, y temblor.
Atrasando, haciendo más largo el camino.
También esos pequeños demonios
De miradas tiernas.
Que confunden las almas,
Perdiéndose en la oscuridad
Del recuerdo.
En este camino muchos se pierden
Engañados por sí mismos.
La nada se encarga
De perderlos en sus infinitas fauces.
En los alrededores solo hay,
Lo que un verdadero infierno
Podría dar.

Recorriendo estos caminos inertes,
Sediento, ansioso y cansado,
Pero no derrotado.
No hago más que vagar y vagar,
Ciento que ahora
Los recuerdos no son tan dolorosos,
Noto el cariño
Y sonrío sin lágrimas,
Dopado por pequeñas
Emociones de pequeña duración,
Que me hacen olvidar
El infierno al que me someto,
Tratando de en ti no pensar.
Mientras olvido…
Me doy cuenta de mi cobardía
Y admiro a todo aquel
Que se enfrenta a su dolor y lo resiste,
Como la espada ardiente,
Sobre la carne herida.
Pero solo siento vergüenza,
De haber abierto mi corazón,
Sin importar las consecuencias,
Quisiera, nunca haber escrito
Una sola letra,
Que muchos ya te conocen,
Aunque nunca diga tu nombre,
Que debí guardarme mis sentimientos.
Pero sería más triste,
Si tú no lo supieras,
Que el mundo no conociera este amor
Que me nació de ti,
Y yo con tinta y papel
Lo convertí en versos y poemas.
Digo lo que pienso,
Aunque no sea verdad,
Hablo por mí,
Nunca por los demás.
Solo me queda andar y olvidar,
Por este desierto de eterna soledad,
Que la nada se lleve tu amor
Y volver a empezar.

Las alegrías que llegan
Provienen de tiempos de refrigerio
Consuelos, que hacen
Que olvides el triste pasado,
Como los rocíos en días secos
Mojas la hierba que reverdece
Y en los inviernos lluviosos
(Para alguno malo),
Se renuevan las ramas y florecen los árboles.
El sentimiento cálido
De gozos que rejuvenecen el alma
Y contentos cantamos cánticos
Al bello amanecer,
Alabanzas al astral superior
Adoraciones al sol.
Apolo solo recibe cánticos
Y alabanzas alegres,
Celebramos su acertadísima predestinación,
Su profecía de tiempos mejores,
Mi salida de los infiernos
De aquellos campos desérticos,
Y el frío insoportable
De brujas y demonios.
Así como Dante salió del abismo
Por su amor a Beatriz,
Yo salgo a un prisionero
De mí soledad,
Resignado como pájaro en jaula,
Pero feliz…

Juan Andrés Maca -Colombia-

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