De qué verano, tus poros,
el aroma inhalan,
la magna simiente
hostia de tu boca, la que quema y duele
¿De qué mares el verde de tus ojos claros
del iris que guarda tus límpidas pupilas?
De distancias me quemo
de horizontes que abrasan
poder alcanzar
tu sonrisa
que leve se aleja
breve del atardecer
junto a la lluvia
de la suave brisa tropical
hasta pisarle las huellas al otoño.
Si te alcanzo
sabré de tus secretos
de la primavera furtiva
de tu vuelo,
sabré de la aventura y el misterio de tus alas,
de tus alas
peregrinas
de los mares y los vientos
inventados en cada noche que velé tu sueño.
Si te vas,
déjame tu aroma,
abonaré el surco
con aliento de tu boca
y verás que nuevos lirios nacerán en primavera,
habrá vendimia en el otoño
y en el verano al calor de tu recuerdo,
esperaré tu regreso...
Ricardo Flores Joya -El Salvador-
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