3126
Besándote en los labios te aprisiono
la parte más apátrida del alma,
y devengo su amparo y adopción.
Penetrando tu entraña me abandono,
tornando el ímpetu en profunda calma,
y me absorbes en plena sumisión.
3127
Este encubierto, místico lenguaje,
que abre el coloquio cuando el labio calla,
se fragua en suavidad y en humedades.
Recibo la amplitud de su mensaje,
y su profundidad, y me detalla,
sin palabras, bramidos y ansiedades.
Continúa el diálogo del beso,
que tanto lleva en su contacto impreso.
3128
“Dicen que la distancia es el olvido”.
¿Cómo es que no te aparto de la mente,
aunque tan intocable por lejana?
Te asalto en sueños, sin estar dormido,
audaz te me desnudas, e inocente,
y mi fervor te acepta y te profana.
Promesa somos, apremiante pacto,
consumando uno a uno el mismo acto.
3129
Si ella se va, di adiós, y no hagas drama;
ni juegues a esperanza o desespero.
“Nunca segundas partes fueron buenas”.
Todo viene y se va. Corta y reclama
tu lugar en el mundo. Otro bolero
resonará por ti, y otras colmenas
te ofrecerán la miel que hoy se te evade.
Da un momento, no más, a la saudade.
3130
El mar es el amante que persiste
en cortejar la playa, en subyugarla,
alternando ofensiva y retroceso.
De azul y blanca espuma se reviste,
pero es su único afán galantearla
sin entregarse, narcisista obseso.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
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