No se por qué en estos días
Me envuelve el calor denso de tu pelo
De ondas alargadas.
Me desconcierta el eco de tu risa
Porque nunca me detuve en ti.
No comprendo este súbito anhelo
Que sin saber por qué
Ahora me embarga.
El teléfono me hechiza
Y me arrastra hacia él.
No conocí la intensa suavidad de tus manos
Hasta que encendí tu cigarrillo.
Y por qué recuerdo
El rastro de tu perfume
Y deseo volver a olerlo.
Del libro En pie de tregua de
DANIEL GRANADO PULIDO -Cádiz-
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