lunes, 7 de abril de 2014
PAN
Escribí pan.
Era el título de una novela
de Knut Hamsun,
el que había escrito "Hambre".
Ese pan no era harina apelmazada
con nombre reivindicativo.
Era el dios de cuernos pequeños
y patas peludas de cabra
con pezuñas de estiércol y yerba.
El fauno al que le molesta
como a cualquiera,
que le despierten la siesta aún con motivo.
El dios pan,
el dios de la sexualidad masculina desenfrenada,
el amiguete de farras de Dionisios,
desertor de Alrex,
el dios de los pastores y sus ovejas,
el de la flauta de pan,
(esa flauta del sonido del silencio
a pesar de que el cóndor pasa.)
El dios pan,
el más venerado por los avarientos verracos,
el dios de la naturaleza, el del hambre
y el del sexo sin control (ni Durex)
Escribí pan.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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