sábado, 21 de septiembre de 2013

UMBRAL

Soledosa y prolija mi jornada,
perenne flujo de cansado río,
falto de hogar que se titule mío,
he iniciado, por fin, la retirada.

Ya no miro hacia atrás; cada pisada
tan leve fue, tan huérfana de brío,
que apenas dejó huella, y hoy me guío,
más que por caminar, por la llegada.

Acabo de acceder a tus umbrales,
y llamo, como el viento, a los cristales,
intentando infiltrarme, si no abrieras.

Pero sé que abrirás; y mi sonrisa
te hará saber que ya no voy con prisa,
y me dirá la tuya que aún me esperas.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-

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