Opciones varias.
Primera:
Tuerces la cadera y agachas la columna vertebral a la altura del alargado y cilíndrico pomo de hierro que se encuentra más o menos por la mitad de la puerta de cristal rodeada de metal y con el codo y torciendo la pelvis en zigzag haces un rápido subeybaja que te ayudará a soltar el pestillo. Por otro lado y en décimas de segundo con la puntera de la bota, que para eso las venden finas y alargadas, se entreabre lo suficiente la puerta para luego, con un susto para el que mire, y con más nervio que los que hay en un filete de dos pesetas, incrustar la palma de la mano izquierda totalmente abierta, dedo a dedo sumando cinco, hasta que dicha mano parezca una tarántula color carne rosa aplastada en el cristal de la puerta y empujando hacia fuera y sin perder el equilibrio abres al fin la puerta. Ya puedes ir a desayunar sin riesgo de calambrazos de doscientos voltios por lo menos.
Segunda:
Estiras la pierna derecha con riesgo de mutilación de los isquiotibiales y de elongamiento de la femoral aparte de acartonamiento de los músculos de la pierna propiamente dichos, y en un alarde de elasticidad y con un auténtico golpe de kárate a la yugular de la susodicha puerta, la dicha pierna derecha, pierna con carácter retroactivo y retráctil, se encoge lo suficiente para que pueda pasar por ella un cuerpo femenino de mediano tamaño, sin miedo a que salten chispas que iluminen con su fulgor toda la oficina.
Tercero:
Agarras el pomo con la mano semicerrada y tiras, ya está abierta la puerta.
Cuarto:
Di “ábrete sésamo”, no se si así se abrirá la puerta pero al menos no recorrerán tu cuerpo rayos y centellas ni sacudidas eléctricas causadas mayormente por las suelas de goma de las botas, que hasta impiden que te des besos de saludo con según quién.
Quinto:
Me llamas, me levanto, voy, abro, sales.
Menos mal que para entrar es más fácil:
patada en la puerta y punto.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
DE FACEBOOK - 6688 - CARA
Hace 2 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario