miércoles, 18 de septiembre de 2013

DÁDIVA

Busco al fondo de todos los cadáveres
sus tesoros abiertos.
Los que murieron niños
muestran a flor de tierra
sus recientes estrellas sepultadas.
¡Ah esta suerte de topo que me dieron!
¡Ah la confusa tierra que me llama!
¡Ah mis ojos despiertos que ven luces
detrás de las tinieblas más cerradas!
¡Un muerto me dio cal
para escribirle un claro verso al alba!
Ved que al norte de mí
se alza una hoguera pálida:
un niño recién muerto quiere darme
su anémica flor blanca
y me guiña su tumba
con la tímida luz de esa fogata.

Del libro “Más acá de los muertos” de ANTONIO PRECIADO BEDOYA -Ecuador-
Publicado en la revista Gaceta Virtual 76

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