viernes, 20 de septiembre de 2013

ANTES DE LA NADA

La noche se apaga,
mientras las aves detienen su vuelo
en el aire arrugado y canoso.

El mar se ha secado.

Los peces quedan suspendidos,
como manejados por un invisible titiritero.

Un arco iris de cristal,
con los nombres de todos
los olvidados por la Deidad,
acampana su luz
en la desolada inmensidad.

Los esqueletos marchan,
muy erguidos,
en ordenada procesión.

Las banderas del odio
están fijas en sus astas.

No hay nubes, ni polvo,
ni color.

Todo es gris.

La Nada está a punto
de abrir sus puertas,
pronto empezará
la Eternidad.

VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-

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