Querías un amor de película,
sin escollos ni tristezas.
Perfecto mundo
donde todo se salva
o corrige en la próxima escena.
Acorralada por desesperanzas,
cambiaste lo poco que tenías:
lo ordinario por lo mágico.
Tuviste tu amor de película,
te duró
un par de horas.
Del libro "De barro y carne" de
Darío Falconi -Argentina-
Publicado en la revista deliteraturayalgomas
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